Efecto Gusiluz

06
Mar
Efecto Gusiluz

Seguramente muchos de vosotros no los habéis conocido pero cuando yo era pequeño, y tampoco hace tanto de eso, vendían unos muñequitos de plástico que se llamaban gusiluz

Había varios tamaños, los había grandes y los había pequeños.

Los grandes sólo tenían la cara y las manos de plástico y el cuerpo de tela, pero los pequeños eran enteramente de pástico.

La gracia de estos muñecos residía en que si tu los acercabas a la luz y los dejabas un rato cerca, al luego apagarla y cuando se quedaba todo a oscuras, se iluminaban y alumbraban.

Yo tenía varios porque me encantaban, tenía grandes y pequeños.

Cuanto más tiempo pasaban cerca de la luz, más alumbraban los muñecos y durante más rato. Si eran de los pequeños, todo se cuerpo se iluminaba, y si eran de los grandes, se les iluminaban las partes de plástico pero hasta la tela que formaba su cuerpo resplandecía.

Esto me recuerda a varios textos bíblicos que mencionaré.

Se puede hablar de muchas y muy diferentes maneras sobre la luz, bíblicamente hablando y evidentemente todas ellas son válidas, pero me quiero centrar en tres principios que me han cautivado y que estoy luchando por aplicar en mi vida, los he aprendido y descubierto en el conocidísimo texto de Mateo 5, el sermón del monte, en los versículos del catorce al dieciséis

«Vosotros sois la luz del mundo;  una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.»

Mateo 5:14

«Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud,  sino sobre el candelero,  y alumbra a todos los que están en casa.»

Mateo 5:15

«Así alumbre vuestra luz delante de los hombres,  para que vean vuestras buenas obras,  y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos.»

Mateo 5: 16

Bien, estos principios son los siguientes:


Vosotros sois la luz del mundo

VOSOTROS SOIS LA LUZ DEL MUNDO

Jesús les estaba hablando a sus discípulos,

«Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos.»

Mateo 5:1

no estaba hablando con la multitud, se lo estaba diciendo a aquellos que tenían comunión con él, que estaban a su lado y tenían una relación diaria, a sus discípulos, sus alumnos, a los que estaban a los pies del maestro; a los que tenían que alumbrar.

En Éxodo 34 podemos leer, después del suceso de Aaron con el becerro de oro y de la renovación del pacto, que Moisés después de estar en la presencia de Dios, de estar hablando con él, después de haber estado cuarenta días y cuarenta noches sin comer ni beber, recibiendo el pacto y las ordenanzas de Dios mismo y de escribir de nuevo los diez mandamientos en las tablas de piedra, la piel de su rostro resplandecía, estaba iluminada

Era el Efecto Gusiluz, él mismo era un gusiluz,  hasta tal punto que se tenía que cubrir con un velo cuando hablaba con los hijos de Israel.

Me llama la atención que Jesús estaba hablando con sus discípulos apartadamente, en el monte, lejos de la multitud, igual que cuando Dios hablaba con Moisés, en el monte, esto representa una intimidad a solas.

Pero… ¿Cuál era el propósito de esa cita en la cumbre?

Muy sencillo, iluminar sus rostros, los de sus discípulos y el de Moisés, iluminar su rostro con su palabra, con su Presencia misma.

Ahora bien, teniendo claro que es Dios el que nos ilumina, que es la comunión con Cristo la que nos enciente, plantéate estas preguntas:

¿Qué te está iluminando?

¿Cuál es la fuente de tu luz? ¿Cristo? ¿ la Play? ¿ la Wii? ¿la tele? ¿Spotify? o… ¿su ley y su gloriosa presencia?

¿Qué te está iluminando? ¿con que te recargas? ¿que te está dando vida?

¿su Palabra?

En Juan capítulo uno podemos leer en los versículos del 1 al 14, que Jesús era la luz que vino a alumbrar a los hombres, la luz que vino a darnos vida.

¡Aferremos a esa luz para así poder alumbrar y ser reflejo de su gloria, alumbrar no con nuestra luz, si no con su luz!


Dios no quiere agentes secretos

DIOS NO QUIERE AGENTES SECRETOS

Todo el éxito de la policía secreta es precisamente ese, que son secretos, que nadie los reconoce, ni puede saberse lo que están haciendo porque pasan desapercibidos.

¿Pensáis que puede haber cristianos de la secreta? ¿Qué puede haber creyentes camuflados? ¿Qué puede haber jóvenes llenos de la presencia de Dios escondidos debajo de almudes? ¿De vasijas, de palanganas? ¿Escondidos en la vergüenza, disimulando ser lo que son?

Precisamente y totalmente en contraposición con la policía secreta, el éxito de nuestro llamado y de que cumplamos nuestra misión, depende precisamente de eso de que no seamos secretos en absoluto.

Ser cristiano en nuestras sociedades occidentales en las que todo está bien.

Ser cristiano, ser musulmán, ser homosexual, ser adultero… en fin “mientras no hagas daño a nadie”… Está bien.

No hace mucho oía la historia de un joven nigeriano al que radicales islamistas mataron de cinco tiros en el vientre.

Decía el que la contaba que al joven le dijeron: «niega a Jesús», y entre lágrimas él respondió: «¡Por favor no me maten! ¡tengo mucho miedo! ¡No quiero morir! ¡Pero no puedo negar a Cristo!»

Y murió por ello en una piscina de sangre y tirado en una cuneta.

Sin embargo, nosotros nos permitimos el lujo de ser de la secreta, de pasar desapercibidos, de esconder nuestra luz.

Déjame decirte una cosa, si nadie a tu alrededor, o muy pocos, saben que tu eres Cristiano, que has tenido un encuentro con el salvador, que no te importaría dar la vida por tu relación con él, no eres cristiano, no sigas con la farsa, analízalo, y búscalo con todo tu corazón si es que quieres ser luz.

No se puede esconder una ciudad asentada sobre un monte y no tiene ningún sentido meter la luz debajo de un almud.


Alumbrad

ALUMBRAD

Hace unas semanas, quedé para cenar con unos amigos míos.

Son una pareja que van a tener un niño en breve y ella me contaba como le habían hecho la amniocentesis.

La amniocentesis es un procedimiento para averiguar si el niño tiene alguna enfermedad o malformación genética sobre todo.

Es una prueba muy peligrosa en la que pinchan a la embarazada con una aguja enorme en la tripa y sacan líquido amniótico para analizarlo.

Yo le pregunté (porque ese día no lo sabía), si había alguna enfermedad que detectase esa prueba que se pudiera tratar en el feto, y me contestó que no, al menos que ella supiera, y entonces, inocentemente le pregunté que para qué se había hecho la prueba. Luego supe que si que hay alguna.

Me contestó que si el feto tenía alguna malformación o si tenía síndrome de Down principalmente, iba a abortar.

Ahí comenzó un debate acaloradísimo en el que yo expuse mis ideas sobre el aborto, les hablé de la vida, de pasajes bíblicos que hablan de los embriones, les dije que no nos correspondía a nosotros decidir quién vive y quién, de la soberanía de Dios y también, por desgracia, descubrí sus terribles motivos egoístas que justificaban el asesinato, que por cierto ahora no se llama así, se llama interrupción del embarazo.

¿Pero sabéis que? , no llegamos a ninguna conclusión.

Ellos seguían tan felices con sus ideas y yo extremadamente contrariado y triste, con las mías.

De hecho sólo me consoló el final de nuestra conversación. Él, y ella, los dos de acuerdo, para zanjar el asunto dijeron: «mira Jhonny, no estamos de acuerdo con tus ideas ni con lo que tu llamas pecado, que para nosotros no lo es, ni nada parecido, pero no podemos negar que eres una persona que vive conforme a lo que cree, que tienes una fe, y eres consecuente con ella. Todo tu proceder y tus obras hablan de lo que crees, pero de momento no nos gusta lo que nos dices.»

Hay una multitud de hombres y de mujeres, de jóvenes y de niños viviendo en tinieblas.

Es crucial que entendáis que habéis sido llamados a ser ¡luz!.

Luz para alumbrar a toda esa gente que todavía está en oscuridad, os guste o no, sea nuestra luz, o mejor dicho, la luz de Cristo, bien recibida o no.

En el mismo pasaje de Moisés, dice que cuando vieron que su piel resplandecía, tuvieron temor.

En Hechos, dice algo parecido, no dice que toda Jerusalén se convirtiese, pero sí que sobrevino temor a toda persona.

La traducción exacta de la palabra empleada aquí en griego, (Phobos) es temor reverente, respeto, más exactamente el respeto que una mujer debe tener con su marido.

No es que la gente tuviese miedo o temor como normalmente lo comprendemos (como miedo a que nos atraquen, por ejemplo) si no reverencia y respeto absoluto por unas obras incuestionables.

Os voy a confesar una cosa: se me cae el pelo.

Cuando me miro en el espejo y no tengo una luz directa sobre mi cabeza, todo parece que va medianamente bien y que la cosa no es tan grave, pero cuando me pongo debajo de un foco, ¡uff! todo es evidente, no puedo ocultar que se me está cayendo el pelo.

Debemos ser la luz que alumbre el pecado y el estado de horrenda separación de la multitud de Dios, aunque no guste.

Tenemos que ser luz para que a través de nuestras buenas obras, no les quede más remedio que glorificar a Dios, y darse cuenta de lo alejados que están de él y comprender la gravedad del asunto.

Que comprendan que están condenados y sólo a través de la luz de Jesucristo, pueden ser limpiados, pueden ser justificados ante un Dios justo que no admite el pecado.

Seamos luz, brindemos luz, alumbremos, esa es nuestra función, alumbrar, alumbrar, alumbrar, traer a la luz todo lo torcido, lo pecaminoso, lo que está en tinieblas, para que pueda ser sanado y limpiado con la poderosa luz de Cristo.

Tenemos que acercarnos a Él.


No hay tiempo

CONCLUSIÓN

Una noche yo quemé mi gusiluz porque quería que alumbrase mucho y durante mucho tiempo y lo puse encima de una bombilla, pero lo dejé demasiado tiempo y se chamuscó y se derritió.

No hay demasiado tiempo en la presencia del Señor, siempre es insuficiente.

¿Quieres acercarte y chamuscarte? ¿Quieres fundirte ante su trono? 

Ahora yo te pregunto, ¿Cómo están tus obras?, ¿Son reflejo de su gloria?, ¿o las tenemos que esconder porque nadie puede glorificar a Dios a través de ellas?.

¡Estás siendo luz, estás siendo un discípulo, estás siendo la luz del mundo!

Yo soy el primero que se ha tenido que poner de rodillas y avergonzado suplicar perdón, para que la luz de Cristo limpie y saque todo lo que hay en mi que no es luz, sino más bien oscuridad, obras feas apartadas de su gloria, muertas, para poder ser luz a los demás.

Quizá quieras pedirle perdón al Señor por tu negligencia, como hice yo, porque habiendo conocido la luz, te has encargado de esconderla, te has iluminado de otras cosas y tus obras no reflejan su gloria.

Bueno pues ahora es el momento de hacerlo, no dejes pasar más tiempo, porque es una cuestión de máxima urgencia, levanta tus manos, dónde quiera que estés o ponte de rodillas porque Dios te está viendo en este momento.

Arrepiéntete si te tienes que arrepentir, entra más en su presencia si sólo quieres más luz, si tienes hambre y pídele ayuda para que puedas caminar en esas buenas obras que él ha preparado de antemano para los que le aman.

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